Pero vayamos al grano, que me pierdo. Versión resumida: la palabra obedece a un vocablo del griego antiguo, budza, que significaba 'sabiduría'. En la antigua Atenas, a las mujeres se les prohibía participar en la vida pública, asistir a academias y, por supuesto, a las fiestas que, a menudo, acababan en bacanales donde unas señoritas llamadas hetairas se acostaban con sus maridos. Pero en la ciudad de Thales, las mujeres sí que podían formarse en las artes y, tras su viaje a Atenas, los atenienses quedaron abrumados con la sabiduría de estas budzas y sus mujeres empezaron a temer que estas "lagartas" les robasen a sus maridos con sus conocimientos. Así que empezaron a murmurar esta palabra en forma de insulto para referirse a ellas como "sabidas" o "sabihondas". Con el tiempo, el fonema cambió y traspasó las fronteras de las polis de la Hélade y es por ello por lo que encontramos también el verbo latino puto, putas, putare, putavi, putatum que significa saber.
Ya sabéis: uno no se acuesta sin saber algo nuevo.


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